
A muchas personas con pene les preocupa no poder controlar cuándo eyaculan (liberan semen) durante el acto sexual, o que eyaculen demasiado rápido una vez que ha comenzado el acto. Los profesionales médicos suelen referirse a esto como eyaculación precoz (EP) o eyaculación temprana.
¿Cuándo es demasiado pronto?
Es muy habitual preocuparse por eyacular demasiado pronto, pero las opiniones sobre lo que realmente significa «demasiado pronto» pueden variar mucho. Algunos consideran que eyacular durante los preliminares o en las primeras fases de la penetración es demasiado pronto. Otros piensan que eyacular tras varios minutos de penetración también es demasiado pronto. En el caso de algunas personas, pueden eyacular antes incluso de que se haya producido ninguna estimulación del pene.
A lo largo de nuestra vida recibimos muchos mensajes de diversas fuentes sobre cuál es la duración «normal» de una relación sexual. Por lo general, estos mensajes provienen de nuestros compañeros, de las redes sociales o de la pornografía. Sabemos que muchas de las ideas a las que estamos expuestos están muy distorsionadas y no reflejan la forma en que la gran mayoría de la gente tiene relaciones sexuales. En concreto, el porno suele estar muy editado para dar la impresión de que el acto sexual dura más de lo que dura en realidad. Las estrellas del porno suelen tener que hacer pausas entre toma y toma, y eyaculan varias veces durante el rodaje de una película.
Es fundamental tener en cuenta que no existe una duración «correcta» para las relaciones sexuales. Depende de ti y de tu pareja o parejas decidir con qué os sentís cómodos en función de vuestro disfrute, y no de cuánto dure el acto sexual.
Es importante recordar que el sexo no tiene por qué acabar una vez que eyaculas. Es posible seguir sintiendo placer sexual en los genitales y en otras partes del cuerpo incluso después de haber eyaculado. Si mantienes relaciones sexuales con una pareja, puedes hablar con ella para preguntarle si le gustaría que siguieras dándole placer incluso después de haber eyaculado. Muchas personas descubren que, si (tras un periodo de estimulación y excitación continuada) vuelven a intentar mantener relaciones sexuales después de haber eyaculado, tardan más en eyacular por segunda vez.
¿Es frecuente la eyaculación precoz (EP)?
Es muy frecuente. Se ha estimado que alrededor del 30 % de las personas con pene experimentan la eyaculación precoz en alguna de sus formas en algún momento de su vida, porcentaje que se eleva hasta aproximadamente el 50 % si se tiene en cuenta a quienes afirmaron que, en algún momento de su vida, habían eyaculado más rápido de lo que deseaban (aunque esto ya no supusiera un problema).
Alrededor del 30 %
De las personas con pene, experimentan la eyaculación precoz de alguna forma en algún momento
Alrededor del 50 %
En algún momento de su vida han eyaculado antes de lo que deseaban
En determinadas ocasiones, eyacular rápidamente se considera normal. Entre ellas se incluyen:
- Situaciones sexuales muy estimulantes
- Situaciones sexuales nuevas y estimulantes
- Cuando ha pasado mucho tiempo desde la última vez que mantuviste relaciones sexuales o te masturbaste
- En los jóvenes; para los que tienen entre 18 y 25 años, el tiempo medio entre la penetración y la eyaculación es inferior a 3 minutos
- Cuando nos sentimos cansados, estresados o ansiosos
¿Qué puede provocar la eyaculación precoz?
La eyaculación precoz puede deberse a una combinación de factores físicos y psicológicos. Las causas físicas son poco frecuentes, pero el consumo de drogas recreativas y algunas afecciones médicas, como la prostatitis o los problemas de tiroides, pueden provocar eyaculación precoz. Hablar con tu médico de cabecera puede ayudarte a descartar estas posibilidades.
Con mucha más frecuencia, la eyaculación precoz se debe a una serie de dificultades psicológicas. Cualquier tipo de estrés o ansiedad puede provocar una eyaculación precoz, y entre las dificultades más comunes suelen figurar:
- Preocupación por el «rendimiento» sexual, sobre todo con nuevas parejas (lo que a menudo se denomina «ansiedad de rendimiento»)
- Cuando uno de los dos, o ambos, no tenéis experiencia sexual o existe la presión de «hacerlo bien»
- Sentirse culpable o avergonzado en relación con el sexo (sobre todo si durante nuestra infancia nos han enseñado que el sexo es pecaminoso o está mal de alguna manera)
- Sentirse con prisa durante el acto sexual
- Tener relaciones sexuales a escondidas y tener que acabar rápido
- Dificultades subyacentes en la relación
- Diferencias entre tus expectativas y las de tu pareja en lo que respecta al sexo, incluyendo vuestro deseo sexual y vuestras ideas sobre cuánto tiempo debería durar el acto sexual