
Los cambios repentinos en nuestra rutina pueden tener un efecto dominó en otras áreas de nuestra vida, en las que normalmente obtenemos grandes resultados. De repente, podemos darnos cuenta de que ya no comemos de forma tan saludable, no hacemos tanta actividad física o, tal vez, bebemos más. Todas estas son reacciones normales; sin embargo, pueden dar lugar a otros cambios indeseables en nuestra salud.
Alimentarse bien y mantenerse activo
Asegurarnos de que comemos bien, con regularidad y de forma variada, nos ayuda a mantenernos sanos.
La actividad física diaria es muy beneficiosa tanto para el cuerpo como para la mente. Recuerda que la actividad física no significa necesariamente «deporte», sino que puede ser cualquier cosa, desde algo tan sencillo como un paseo diario de 30 minutos hasta ejercicios de mayor intensidad y más exigentes.
Si te gusta practicar deporte, hay guía sobre la reanudación de los deportes de equipo.
Es importante recordar que otra ventaja de hacer ejercicio con otras personas es la interacción social, que puede resultar muy beneficiosa para el estado de ánimo y para sentirse menos aislado y más conectado.
Tiempo frente a la pantalla
Apagar los dispositivos y desconectarse de las noticias y los medios de comunicación puede resultar especialmente útil para mantener una sensación de bienestar en plena pandemia de COVID-19. Controlar el tiempo que pasamos frente a la pantalla nos garantiza disponer de tiempo para actividades que nos enriquecen y mejoran nuestro estado de ánimo.
Alcohol
Recuerda que se considera que un consumo de alcohol de «bajo riesgo» no supera las 14 unidades de alcohol a la semana y que, a ser posible, esas 14 unidades deben repartirse a lo largo de tres o más días.
Un estilo de vida más saludable
Si todo esto es nuevo para ti y quieres empezar a llevar un estilo de vida más saludable, quizá te resulte útil la «Live Well» de NHS.